Los acontecimientos de la historia de Israel influyeron en el contexto en el que vivió Jesús de Nazaret al generar un ambiente de expectativa y tensión. Políticamente, el dominio del Imperio romano provocaba deseos de liberación. En lo social y religioso, hechos como el exilio en Babilonia reforzaron la identidad y las creencias del pueblo judío. Esto hizo que su mensaje tuviera un fuerte impacto en la sociedad.