Considero que una buena administración permite que una empresa se adapte mejor a los cambios y tome decisiones oportunas. Cuando existe una planificación y organización adecuadas, es más fácil innovar y seguir siendo competitivos. En cambio, una mala gestión puede frenar el crecimiento, hacer perder oportunidades y dificultar que la empresa responda a las necesidades del mercado.