COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA V - P4186-TEÓRICO-N0469-3-N01
Topic outline
Comunicación no verbal
Introducción
La comunicación no verbal es un componente esencial de la interacción humana, pues complementa y enriquece el mensaje verbal, influyendo directamente en cómo se percibe y comprende la información. Su estudio es fundamental, dado que permite a los estudiantes interpretar emociones, intenciones y actitudes del emisor, además de fortalecer la credibilidad y la conexión con la audiencia.
En esta clase se abordarán los principales elementos de la comunicación no verbal; entre ellos se encuentran la postura, que refleja actitudes y disposición hacia los demás; los gestos, que acompañan y enfatizan las palabras; los desplazamientos, que permiten dinamizar la presentación y mantener la atención del público; y el uso del espacio escénico, que implica distribuirse adecuadamente en el lugar de exposición para proyectar seguridad y controlar la interacción con la audiencia.
Signo lingüístico
Es la unidad mínima de la oración, constituida por un significante y un significado. En otras palabras, es el elemento básico del lenguaje que asocia un aspecto material o perceptible, el significante, con un concepto o idea, el significado.
Postura corporal
La postura corporal es la manera en que una persona coloca y mantiene su cuerpo, ya sea de pie o sentado, durante una interacción comunicativa. Forma parte de la comunicación no verbal y transmite información sobre actitudes, emociones y niveles de seguridad o confianza del expositor. Una postura erguida, relajada y abierta refleja seguridad, respeto y disposición hacia el público, mientras que una postura encorvada, rígida o cerrada puede proyectar inseguridad, desinterés o rechazo.
La comunicación no verbal puede entenderse como aquella que se realiza sin el uso de durante el acto comunicativo. Aunque a menudo pasa desapercibida, porque no se percibe de manera tan directa como la comunicación oral, su importancia es igual o incluso superior a la de otros tipos de comunicación (Pavía, 2021).
Los ojos desempeñan un papel fundamental al proporcionar la dirección de la mirada y permitir el contacto visual con el interlocutor o con los asistentes a una presentación. Es esencial incluir a los demás mediante la mirada, evitando fijarla en el vacío o únicamente en la pantalla de apoyo, si la hay. La mirada es el elemento más relevante para establecer conexión con las personas y evaluar su reacción. Cuando se habla frente a un público numeroso, se recomienda dirigir la vista a la primera fila, luego al centro y, finalmente, a los laterales y parte trasera, sin necesidad de contacto visual individual, aunque hacerlo puede enriquecer la interacción (Harari, 2015).
No es aconsejable enfocarse en un oyente con gestos de desaprobación o intente cambiar su actitud, ya que esto representa un gasto innecesario de energía. Si durante la exposición se observa que alguien está distraído, enviando mensajes de texto o conversando con un acompañante, el estudiante no debe preocuparse por captar su atención mientras no interfiera con la presentación. En caso de que estas conductas incomoden a otros asistentes, se puede aplicar una estrategia: acercarse de manera discreta a la zona de ruido, sin interrumpir el discurso, y continuar desde allí de forma natural. Si esto no funciona, se puede pedir amablemente que bajen la voz, dejen de hablar o se retiren si persisten en ello.
Mirar a quienes escuchan con atención genera una conexión positiva con la audiencia, y eso resulta muy motivador para el orador. También se puede aportar expresividad con los ojos, ya sea con guiños o con la apertura o cierre de los mismos.
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La abarca el torso, los hombros, la posición de brazos y manos, las piernas y la manera de estar de pie o sentado. La forma en que se mueven los brazos y las manos, así como la postura general del estudiante, puede reflejar rasgos de su personalidad. Por ello, es importante prestar atención a cómo se mantiene la postura, ya sea de pie o sentado, para proyectar seguridad, confianza y coherencia con el mensaje que se desea transmitir.
Harari (2015) recomienda que para proyectar seguridad y profesionalismo se deben evitar ciertas posturas y gestos que transmiten actitudes negativas o distraen al público:
Tabla 1
Posturas y significados
Posturas
Significados
Manos en la cintura o cadera.
Actitud desafiante.
Manos cruzadas en el pecho.
Posición defensiva.
Manos detrás de la espalda.
Demuestra autosuficiencia.
Manos al frente de manera rígida
Actitud de inseguridad.
Manos en los bolsillos.
Muestra despreocupación.
Nota. Se describen los significados de la posición de las manos. Harari (2015)
Manos en la cintura o cadera
Actitud desafiante.
Manos cruzadas en el pecho
Posición defensiva.
Manos detrás de la espalda
Demuestra autosuficiencia.
Manos al frente de manera rígida
Actitud de inseguridad.
Manos en los bolsillos
Muestra despreocupación.
Tampoco conviene realizar gestos agresivos con puños cerrados, cortar el aire con la mano abierta, señalar con el dedo índice o hacer ademanes exagerados. Además, es importante no frotarse las manos, tronarse los dedos ni manipular objetos como bolígrafos, anillos o tocarse partes del rostro, ya que distraen y restan formalidad a la presentación.
Escarpanter (2010) menciona que hay gestos inapropiados a los cuales se debe poner mucha precaución:
Rascarse la cabeza, ya que puede interpretarse como duda o falta de aseo.
Tocar repetidamente la punta de la nariz sin motivo aparente.
Pasarse la mano por el cabello al reflexionar.
Rascarse cualquier parte del cuerpo.
Balancear el cuerpo hacia adelante, hacia atrás o hacia los lados.
Todos estos gestos, además de distraer, le impiden al expositor mantener un desplazamiento escénico adecuado.
Por otro lado, los gestos efectivos cumplen tres características esenciales: relajación, energía y precisión y oportunidad. La relajación evita la rigidez causada por el nerviosismo, que puede hacer que los movimientos sean torpes; para lograrlo, el estudiante puede moverse ligeramente, acomodar sus papeles y adoptar una postura cómoda antes de hablar (Escarpanter, 2010).
La energía y precisión reflejan convicción: un gesto debe ser firme y acompañar ideas importantes, evitando movimientos débiles, innecesarios o repetitivos que distraigan, como tamborilear con los dedos.
Finalmente, la oportunidad es crucial: el gesto debe sincronizarse con la idea que se quiere enfatizar, ya sea simultáneamente o anticipándola levemente, para reforzar el mensaje sin provocar distracción.
El movimiento en el escenario es relevante para reforzar el mensaje, es por eso que cuando percibas que la audiencia muestra signos de distracción o desinterés, se puede captar su atención modificando su posición, alejándose o acercándose al público. Es importante recordar que la mirada de las personas se dirige instintivamente hacia los objetos en movimiento, por lo que estos desplazamientos escénicos deben ser naturales y espontáneos, contribuyendo a mantener el enfoque y la atención del público durante la presentación (Escarpanter, 2010).
Cuando se desea comunicar a los presentes una idea realmente importante, se sentirá espontáneamente la necesidad de moverse. Entonces, el movimiento será natural. Es recomendable evitar pasearse por todo el espacio escénico, ya que esto puede distraer la atención del público y se perderá el mensaje que se quiere transmitir.
También, se puede indicar a la audiencia que ha concluido un tema y que se abordará otro avanzando unos pasos hacia el público, reforzando así las ideas que desea transmitir (Escarpanter, 2010).
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