Autopsia de una información
En una ocasión vi en WhatsApp una cadena que decía que el gobierno iba a congelar las cuentas bancarias de ciertas personas por nuevas regulaciones económicas. El mensaje pedía que lo compartiéramos “antes de que lo borraran” y muchas personas en el grupo estaban preocupadas.
Al inicio dudé, pero me generó inquietud porque parecía algo serio y urgente.
Autopsia informativa
¿Qué hizo que me pareciera creíble?
El mensaje estaba redactado de forma formal, mencionaba supuestas leyes y usaba términos económicos. Además, varias personas del grupo lo reenviaron, lo que me hizo pensar que podía ser verdadero.
¿Qué emociones influyeron?
Principalmente el miedo y la incertidumbre. Como estudiante de Administración de Empresas, temas financieros me llaman la atención y me preocupan, así que reaccioné desde la emoción antes que desde el análisis.
¿Qué señales de alerta no vi en ese momento?
No tenía fuente oficial.
No citaba ningún comunicado del banco o del gobierno.
Usaba frases como “difunde antes que lo eliminen”, lo cual es típico en cadenas falsas.
¿Cómo verifiqué?
Entré a la página oficial del banco y revisé sus redes sociales. También busqué en medios de comunicación confiables y no encontré ninguna noticia relacionada. Ahí entendí que era información falsa.
Rediseñando mi decisión
Si volviera a ese momento, no reaccionaría inmediatamente ni lo comentaría en el grupo hasta verificar. Primero revisaría fuentes oficiales y confirmaría si realmente existe algún anuncio formal.
Cierre reflexivo
Mi principal debilidad como consumidor de información es dejarme llevar por el impacto emocional cuando el tema afecta algo importante, como el dinero o la estabilidad económica.
A partir de ahora me comprometo a contrastar siempre la información en fuentes oficiales antes de creerla o compartirla.
Tip para mis compañeros/as:
Como futuros administradores, debemos desarrollar pensamiento crítico. Antes de compartir algo, revisen si proviene de una fuente confiable y si hay evidencia verificable. La buena toma de decisiones empieza por una buena gestión de la información.