Considero que los estímulos visuales y emocionales utilizados por una marca influyen bastante en la atención y recordación de los consumidores jóvenes, especialmente en estudiantes universitarios como nosotros, que pasamos gran parte del día expuestos a contenido digital. En el caso de quienes estudiamos en la PUCE en Quito, es común revisar redes sociales entre clases, durante los traslados, al salir de la universidad o mientras buscamos opciones rápidas para comer. Por eso, una marca que utiliza colores llamativos, imágenes frescas, videos cortos, mensajes cercanos y emociones positivas tiene más posibilidades de captar nuestra atención. Sin embargo, no basta con que el contenido sea bonito; también debe generar una sensación, por ejemplo bienestar, energía, confianza o identificación con nuestro estilo de vida.
En cuanto a los procesos cognitivos y emocionales, estos influyen directamente en la decisión de compra de productos saludables. Como estudiantes, muchas veces analizamos aspectos racionales como el precio, los ingredientes, el tamaño del producto, la facilidad para comprarlo o si realmente nos conviene frente a otras opciones más económicas. Pero también intervienen emociones importantes: querer sentirnos con más energía para estudiar, cuidar nuestra salud, mejorar nuestra alimentación o compensar el cansancio de la rutina universitaria. En Quito, donde el ritmo diario puede ser pesado por el tráfico, las clases, los trabajos y las responsabilidades personales, un producto saludable puede llamar la atención si se presenta como una opción práctica, accesible y alineada con nuestra vida diaria.
Desde la perspectiva de la neurociencia aplicada a las ventas, considero que la estrategia de marketing de la empresa sí puede ser efectiva si logra conectar con la realidad del consumidor joven. Una estrategia que solo muestre datos nutricionales puede resultar poco atractiva, porque muchas veces no compramos únicamente por información técnica, sino por cómo nos hace sentir el producto. En cambio, si la marca comunica beneficios claros, usa imágenes que reflejen situaciones cotidianas de estudiantes, transmite confianza, muestra testimonios reales y facilita la compra en canales digitales, puede influir mejor en nuestra decisión. Por eso, considero que la estrategia es efectiva cuando combina información racional con una experiencia emocional cercana, útil y coherente con el estilo de vida de los jóvenes universitarios en Quito.
En cuanto a los procesos cognitivos y emocionales, estos influyen directamente en la decisión de compra de productos saludables. Como estudiantes, muchas veces analizamos aspectos racionales como el precio, los ingredientes, el tamaño del producto, la facilidad para comprarlo o si realmente nos conviene frente a otras opciones más económicas. Pero también intervienen emociones importantes: querer sentirnos con más energía para estudiar, cuidar nuestra salud, mejorar nuestra alimentación o compensar el cansancio de la rutina universitaria. En Quito, donde el ritmo diario puede ser pesado por el tráfico, las clases, los trabajos y las responsabilidades personales, un producto saludable puede llamar la atención si se presenta como una opción práctica, accesible y alineada con nuestra vida diaria.
Desde la perspectiva de la neurociencia aplicada a las ventas, considero que la estrategia de marketing de la empresa sí puede ser efectiva si logra conectar con la realidad del consumidor joven. Una estrategia que solo muestre datos nutricionales puede resultar poco atractiva, porque muchas veces no compramos únicamente por información técnica, sino por cómo nos hace sentir el producto. En cambio, si la marca comunica beneficios claros, usa imágenes que reflejen situaciones cotidianas de estudiantes, transmite confianza, muestra testimonios reales y facilita la compra en canales digitales, puede influir mejor en nuestra decisión. Por eso, considero que la estrategia es efectiva cuando combina información racional con una experiencia emocional cercana, útil y coherente con el estilo de vida de los jóvenes universitarios en Quito.