Si tuviera que ser un personaje de la obra, elegiría ser el niño. Porque a pesar de su corta edad y de quedar huérfano tempranamente, demuestra una madurez, una capacidad de adaptación y una valentía excepcionales ante situaciones que vivió.
1. Prudencia
El niño no actúa de forma impulsiva; Es prudente al analizar su entorno. Esta característica es la que le permite descubrir el gran secreto de las brujas mientras se encuentra escondido en un momento de peligro.
Extracto 1. “Me agaché detrás y miré por la rendija entre dos hojas del biombo.
Podía ver a lo ancho y a lo largo del salón sin que nadie me viera a mí”. (Dahl, 1983, p. 48)
2. Resiliencia
Su verdadera fuerza mental se demuestra cuando sufre la transformación irreversible en ratón. En lugar de caer en la desesperación, acepta su nueva realidad con madurez, apoyándose en el amor de su abuela.
Extracto 2. “—Sé lo que me han hecho, abuela, y sé lo que soy ahora, pero lo
gracioso es que, sinceramente, no me importa demasiado. Ni siquiera estoy
enfadado. En realidad, me siento bastante bien. Sé que ya no soy un niño y
que no volveré a serlo nunca, pero estaré bien, mientras estés tú para
cuidarme”. (Dahl, 1983, p. 101)
3. Astucia
El niño demuestra una gran capacidad para resolver situaciones de alto riesgo, utiliza su ingenio y velocidad para ponerse a salvo.
Extracto 3. “—Me escapé cuando entraron las brujas ancianas —le dije—. Fue todo
un poco espeluznante, abuela. No me gustaría tener que repetirlo”. (Dahl, 1983, p. 116).