El constructivismo fomenta la participación activa, el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y la autonomía del estudiante. Este paradigma se relaciona con la teoría constructivista, desarrollada por autores como Jean Piaget y Lev Vygotsky, quienes sostienen que el aprendizaje es un proceso activo y social.
Por otro lado, el paradigma conductista, basado en la teoría del conductismo propuesta por autores como B. F. Skinner. Considera que el aprendizaje se produce mediante estímulos, respuestas y refuerzos, por lo que el docente organiza actividades que favorecen la adquisición de conductas observables y medibles.
Ambos paradigmas influyen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, aunque de maneras diferentes.
En la actualidad, es común encontrar ejemplos de ambos enfoques en las aulas. Por ejemplo, cuando los estudiantes trabajan en proyectos STEAM, realizan investigaciones o resuelven problemas en equipo, se aplican principios constructivistas. Por otro lado, el uso de recompensas, insignias digitales o ejercicios repetitivos en plataformas educativas para fortalecer habilidades matemáticas o de lectura refleja la influencia del paradigma conductista.